Seguimos con las ideas lanzadas en un anterior post. Entre las reflexiones mencionadas hablaba sobre la necesidad de que sean los propios trabajadores y trabajadoras quienes accedan a la propiedad de sus empresas. Siempre con vistas a alcanzar su independencia económica y poder cambiar desde las propias organizaciones la actual estructura económica. Entiendo que parte del conflicto “trabajador Vs. patrón” desaparecería si fuesen los propios trabajadores y trabajadoras quienes tomasen las decisiones de calado.
Bueno, hasta aquí lo más sencillo. Ahora toca buscar medios que faciliten, en un momento dado, la adquisición de las empresas por parte de sus trabajadores/as.
Es aquí donde planteo reorientar el sistema de Capital Riesgo. Estamos habituados a ver sus apuestas en la creación y crecimiento sustancial de las empresas, pero planteando una inversión económica para finalmente continuar recayendo la propiedad donde inicialmente estaba, en manos de pocos.
El planteamiento que promulgo pasa porque entidades de Capital Riesgo entrasen a las empresas no con el objetivo de apostar por un crecimiento exponencial, si no de reorientar la propiedad hacia los propios trabajadores/as. Se trata de una especie de préstamo a los trabajadores para la adquisición de la empresa, que irá descontando dependiendo de los resultados alcanzados (la entidad de Capital Riesgo irá recuperando su inversión mientras los trabajadores reducen el préstamo concedido). Obviamente, todo el proceso estaría condicionado a que la empresa no sea revendida, salvo en situaciones límite, manteniendo la propiedad en sus trabajadores eternamente.
En realidad, sería una especie de
Management Buy Out (MBO) pero abierto a todas las personas. Y sobre todo, liderado desde organismos con participación pública, y no por parte de la típica empresa financiera de alto copete.
Este planteamiento ofrece ventajas que nunca podrán alcanzar las políticas públicas actuales:
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Distribución de la propiedad y la riqueza.
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Independencia económica de gran parte de la sociedad.
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Creación de barreras de entrada a capital extranjero, manteniendo los centros de decisión en el territorio.
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Mayores opciones de cambiar la actual estructura económica, orientándola hacia una opción socialmente más responsable.
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Mayor reconocimiento a la labor del trabajador o trabajadora, eliminando todos los actuales abusos respecto a sus derechos.
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Y muchos más que seguro que se nos ocurrirían si le destinásemos más tiempo.
Argazkia CC lizentziarekin
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