Sobre Misiones olvidadas
Estamos habituados a ver declaraciones aburridas, enmascaradas de “Misión Corporativa”, bien a la vista de cualquier persona que pueda ser objeto comercial. Misiones extraídas de intensas jornadas de reflexión, dirigidas por sesudos expertos que se acogen al más puro academicismo, para poder localizarlas allí dónde más pueda vender, cual reclamo comercial que refleja nuestro compromiso por la calidad.
Y mientras, aquellas personas para las que realmente debería servir de orientación, se inmunizan ante semejantes palabros que en raras ocasiones van con ellas.
Se repite hasta la saciedad que las personas son lo más importante, pero seguimos sin lograr alinear los verdaderos motivos que empujan a las personas a trabajar donde trabajan.
Echando la vista al pasado, cuando personalmente he reflexionado sobre qué somos y hacia donde vamos, me da la impresión de haber divagado en la estratosfera, sin ahondar en las verdaderas motivaciones.
Hace unos días se volvió a desencadenar esta reflexión y desde entonces no he dejado de darle vueltas sobre por qué trabajo donde trabajo y con quien trabajo. Qué me gustaría que fuese todo este montaje. Se trata de una reflexión personal, pero llego a la conclusión que independientemente de lo que produzcamos o sirvamos, las personas necesitamos trabajar en organizaciones con una única Misión.
- Hacer lo que nos gusta, disfrutar de ello.
- Tener unas relaciones sociales positivas, tanto internamente como con el entorno.
- Aprender, aprender y aprender. Tener una seguridad económica.
- Aportar algo a esta sociedad. Que cuando nos vayamos hayamos podido dejar el mundo un poco mejor de lo que lo cogimos.
¿Y el cliente? ¿Y su satisfacción? No, no me he olvidado. Pero tal vez no sea el fin, si no un medio fundamental para la consecución de lo propuesto.
La verdad, sonar, me parece que suena bien. Y poco importa si hacemos tornillos o pañales, asesoramos u ofrecemos préstamos hipotecarios.
¿Qué hacemos para ello? ¿Que si queremos ser líderes de no sé dónde y menos en qué dentro de 20 años? Tal vez sea lo de menos...
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Y en el trabajo ocurre lo mismo. Ya puedes hablar de innovar, crear, competir y lo que haga falta, que si la persona que se levanta todas las mañana no va al trabajo "queriendo", quizás puedas tener una empresa competitiva, pero tendremos una sociedad enferma, de stress, de tristeza, de malhumor... Además, estoy convencido de que la felicidad en trabajo conlleva un mejor servicio y producto. Yo no quiero ser japonés!
Lo que pasa es que para ello hay que hacer una parada durante una época, reflexionar, y a veces te puede llevar romper con lo que estabas haciendo, y eso puede ser duro.
Pero aún así, yo paso la bola y se lo recomiendo a todo el mundo, aunque muchos me contestan que no pueden permitírselo ..., imposiciones de la vida.
Misiones olvidadas .... lo que queríamos ser cuando fueramos mayores, y no sabemos en qué momento olvidamos. Importante fuente de insatisfacción, cuando menos latente.
Gorantziak denoi. Ondo-ondo segi ;-)
Maite
Gorantziak denoi. Ondo-ondo segi ;-)
Maite
Gorantziak denoi, eta ondo-ondo segi.
Maite